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martes, 24 de julio de 2012

Una joven sostiene la llama encendida en Grecia y mira a un futuro incierto.

Esta chica de 17 años, Amelia Hempleman-Adams, desde el “London Eye” sostiene la llama olímpica, la que llegó simbólicamente de Gracia para las Olimpiadas. La vieja Hélade que tirita por la tormenta de las altas tierras europeas, las bárbaras civilizaciones que hicieron del dinero una religión. ¡ Lutero, Carvino, Zuinglio ! Aquí, en el Mediterráneo, los dioses son más cálidos y lograron quitarle fuerza al Dios judío para hacer un Dios de ágape y de amor. ( pendiente esta conversación, amigo Adrián)   Al fondo, el Támesis, ese rio en que Conrad se embarcó para ir al corazon de las tinieblas. Gabarras en el Támesis, un espléndido sol en un cielo infinito, pocas veces visto en Londres. Al fondo , el Lambeth Bridge y esos predios de Elefant, por Southwork, los barrios del Londres de Shakespeare. Esbelto, el Big Ben , Westminster, al que ahora quieren cambiar el nombre por el de la Reina con motivo de su jubileo. Auteética tonteria. Ya tienen muchos memoriales Queen Elisabeth como para cambiarle el nombre esta joya.

Pero la cosa va más allá. Ha habido criticas sobre la seguridad de esta chica al subirse con la antorcha allá. ¡ Si al os jovenes les quitamos la aventura,c uando tienen la Historia en sus manos, no sabremos qué dejarle, sino miedo y miseria !

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