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lunes, 23 de julio de 2012

Un elogio a la elegancia del librero de viejo

La fotografía es de la rivera del Sena. Son los libreros de viejo que se faanan en mostrarnos sus fondos. Hoy quiero hacer un elogio de ellos. Disfruto de lo lindo perdido entre las joyas que esconden sus anaqueles. Saben de todo lo que les preguntes y nunca te darán gato por liebre. Deben de ser una especie protegida. Si alguien quiere encontrar algo que valga la pena, pregúntele a su librero de viejo. Todos deberíemos de tener nuestro librero de viejo, como el que tiene un médico de cabecera, un peluquero o un odontólogo. Ellos saben distinguir en dónde está el caviar y en dónde está la simple comida basura. El olor penetrante de las librerías se nos agarra a la memoria. Me gusta ser un flaneur en estos rincones. En París, junto a Notre Dame, la Sakespeare&Cook . En Lisboa tienen nombre propio. Son los alfarabistas.  y los encuentras en la Alfama, el Barrio Alto, o el Chiado, En Madrid, no solo en la cuesta Moyano, tambien en las perdidas librerias del Madrid de los Austrias. En Londres, junto a la estación de metro de Leichester Sq, en Cecil Court. En Roma, por la Plaza de la Republica pero tambien en las callejuelas que dan al Trastevere, no lejos del  Palacio Farnese. He disfrutado en todas ellas. En Berlin aun quedan rincones junto a Alexander Platz. No digamos Buenos Aires, la meca del libro de viejo. En León he descubierto auténticas joyas, en Toledo, junto a la catedral, en Santiago de Compostela en una de aquellas calles que dan al Obradorio. En Sevilla en Santa Cruz y en Málaga junto al paseo de Larios. Hoy queria hacer un elogio de la elegancia de los libreros de viejo.

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