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domingo, 26 de enero de 2014

Las mentiras, según Chirbes


Me ha parecido interesante traer aquí esta curiosa definición de LA MENTIRA, que nos cuenta Chirbes 

"Lo que mejor soporta el paso del tiempo es la mentira. Te acoges a ella y la sostienes sin que se deteriore. E cambio, la verdad, es inestable, se corrompe, se diluye, resbala, huye. La mentira es como el agua, incolora, inodora e insípida;  el paladar no la percibe, pero nos refresca. “

domingo, 19 de enero de 2014

"Fernando Sebastián, cardenal", por JUAN RUBIO ( La Vanguardia )

Os pongo aqui mi articulo de hoy en LA VANGUARDIA (19.Enero.2014).
En la edición digital esta cerrado solo para suscriptores. Por eso os lo acerco en mi blog.

"Fernando Sebastián, cardenal", por  JUAN RUBIO 


El poeta Marcial prefería "perder a un amigo a desaprovechar la ocasión de decir la verdad aguda". El autor de los Epigramas nació en Bílbilis, la actual Calatayud, la ciudad aragonesa en la que también nació Fernando Sebastián Aguilar, el único español del listado de cardenales que el papa Francisco creará en su primer consistorio. Esas "verdades agudas" conforman un glosario que le ha costado ardientes titulares y no pocos disgustos.

Sin embargo, como dijera otro paisano suyo, Baltasar Gracián, refiriéndose a los nacidos en las riberas del Jalón: "son gente buena, sin mentira ni doblez. Fuertes, discretos, reflexivos y sufridos". Y con la noticia salen a colación los crujidos de un viejo texto suyo: "Hoy en España hay partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Son poco tenidos en consideración, pero tienen un valor testimonial que puede justificar un voto".

Salieron por doquier los nuevos reguladores de opinión, esos devotos soplones de Fouché, el ministro de Policía de Napoleón, a quienes, para justificar un fusilamiento, les pedía que sacaran una frase de contexto a alguien y, al instante, tendría un pelotón enfrente. No hubo fusilamiento, pero sí mofa y escarnio. Olvidaban o desconocían, que es peor, los servicios de su arzobispo a favor de las libertades en España. Ante aquellas críticas furibundas, él solía decir: "No es que nos persigan; es que no nos quieren".

El cardenal Sebastián nació en tierras aragonesas en 1929, el 14 de diciembre, a los pocos días del Jueves Negro de Wall Street. Años después de acabar aquella "locura nacional" que fue la guerra, en palabras de Maritain, en 1945 ingresó en la Congregación de Misioneros del Corazón de María para seguir su formación: Vic, Solsona y Valls, en donde fue ordenado sacerdote en 1953 por el primado de Tarragona, Arriba y Castro. Después, Europa: Roma, Bélgica, Lovaina... hasta que en 1967 recaló en Salamanca para liderar después -a partir de 1971 en que fue nombrado rector- el cambio que Roma pedía tras una visita apostólica a este centro emblemático, la Pontificia Universidad de Salamanca. Para ayudarle en la tarea renovadora, como vicerrector, otro joven profesor, recién llegado de Múnich, Antonio María Rouco Varela, su hombre de confianza en aquellos años complicados pero vibrantes. ¡Cómo cambiaron después las cosas y las fidelidades se trastocaron!

A finales de los años setenta del siglo pasado hacían falta cabezas amuebladas en el episcopado español. La Iglesia católica le pediría algo más: obispo de León (1979-1991), arzobispo coadjutor de Granada y administrador apostólico de Málaga (1991-1993), y arzobispo de Pamplona-Tudela (1993-2007). Además, secretario general del episcopado (1982-1988) y vicepresidente del colectivo en dos periodos (1993-1999 y 2002-2005).

Entonces se forjaron documentos de gran impacto. Allí estaba su mano y su clarividencia. Los obispos se fiaban de él y lo eligieron hasta seis veces para participar en las asambleas del sínodo de los obispos. Junto a otros muchos, hoy ya retirados y olvidados, ayudó a que la Iglesia saliera del enfrentamiento latente que aún quedaba, contribuyendo a crear una sociedad reconciliada y libre. Colaboró con el cardenal Tarancón y fue testigo de los esfuerzos y sufrimiento para abrir camino a una transición tranquila y reconciliadora. Creyó en que sería posible, si la Iglesia renunciaba a sus privilegios y prepotencia en el orden social, no sólo del franquismo, sino también del viejo orden tradicional, y si los no católicos se situaban en un talante tolerante, teniendo en cuenta la nueva sensibilidad social y cultural del catolicismo. Pero ha ido viendo que no ha sido así: "Hemos caído en los defectos de una Iglesia dominante que se permite el lujo de cultivar rencillas entre sus miembros".

Su nombre empezó a sonar para cardenal, pero el capelo se retrasaba y recién jubilado, según se supo después, Benedicto XVI optó por el entonces titular de Valencia, Agustín García Gasco. No le llegó la purpura, pero sí una encomienda delicada y dolorosa, que le hizo pasar malos tragos y hasta renunciar a continuar con ella. Roma lo nombró superior general - una especie de comisario- para "poner orden" en una díscola congregación, Lumen Dei, con asuntos turbios que sanear y por los que el arzobispo emérito tuvo que pelear y hasta hacer como el sastre de Campillo que ponía "la tela y el hilo".

Aunque aquello le hacía viajar, él ya se había instalado en Málaga, en donde recaló tras su jubilación. Como Eloy, el anciano protagonista de la novela La hoja roja, de Miguel Delibes, sentía cómo las manecillas del reloj avanzan raudas: "A mí me ha salido ya la hoja roja en el librillo de papel de fumar", decía el anciano a su hija en la novela.

Pero a Fernando Sebastián no le llegó ni el vacío ni el abatimiento, sino la avidez por llenar la agenda. Antes se dio un tiempo para poner las ideas claras. Le propusieron reeditar su libro Nueva evangelización, todo un best seller en 1990. Se puso mano a la obra y se dio cuenta de que en menos de veinte años el mundo espiritual se había modificado profundamente. Y lo rehízo con otro nombre, Evangelizar (ed. Encuentro, 2010). Ideas claras, nitidez en los planteamientos y asombrosas propuestas pastorales. En sus páginas estaba el profesor, el pastor, el filósofo, el observador, el analista, que ahora lanzaba audaces propuestas.

Un día el cardenal Bergoglio se interesó por el libro, lo encargó desde Buenos Aires, y lo leyó. Quedó entusiasmado. Ya se conocían. Cuanto en él se decía no era ajeno a lo que pensaba el cardenal porteño. Al poco tiempo de ser elegido papa, Francisco lo llamó varias veces para conversar sobre cosas que pasan en la Iglesia española; y sobre su futuro con nombres y apellidos, claro está. Fernando habló y se explicó con esas "verdades agudas", como buen maño... No es extraño que su nombre esté entre los cardenales que recibirán las insignias el próximo 23 de febrero.

Además, el Papa "mata dos pájaros de un tiro". Que sólo haya un español en el listado y que este sea emérito no significa desdén, olvido o desconocimiento para con España. No está obligado a aceptar hechos consumados, poniendo birretas a sedes tradicionalmente cardenalicias. Primero los nombres, y ya llegarán los capelos. Habrá más consistorios; y no muy tarde. Las decisiones en España serán relevantes... y sonadas. Nombrar cardenal a alguno de los actuales arzobispos, hubiera hecho aumentar cábalas y rumores sobre los próximos pastores de Madrid o Barcelona. Calculada operación para que los cambios se hagan acompasados y sin estridencias.

viernes, 17 de enero de 2014

Menéndez Salmón y McEwan: "Niños en el tiempo". Mismo título y tema; pero no plagio


“Niños en el tiempo”, de Ricardo Menéndez Salmón. Seix Barral. 2014

Me considero un seguidor de lo que escribe una de las figuras literarias de más envergadura en España, Ricardo Menéndez Salmón. Su última y atrevida obra, se lee en dos horas. No solo por la brevedad, sino por lo apasionante del tema, su ritmo trepidante y la prosa tan bien hilvanada. Una delicia breve pero intensa.

Niños en el tiempo tiene una estructura "muy audaz", dividida en tres relatos. El central es la niñez de Jesús contada desde una perspectiva novedosa, en primera persona, como si el narrador hubiese sido testigo de unos acontecimientos, en este caso dados a la ficción.
"Estamos invadidos de literatura terapéutica, casi de literatura de autoayuda y eso yo no lo quería para mi novela. La terapia es un juego de impostura y yo no quiero escribir desde la impostura",. Reconoce que la literatura de duelo siempre le ha atraído. Escritores como Philip Roth, Peter Handke o Amos Oz la han tratado de manera muy solvente y en esos escritores se ha fijado para desarrollar la suya, "Llevamos muchos demonios a nuestra espalda", apunta y la novela le ha servido para sacar esos demonios y aunque a él no se le ha muerto ningún hijo, sí le gusta reflexionar sobre las relaciones paterno filiales, de hecho en muchas de sus novelas se encuentran esas relaciones.

Pero me ha traído a la memoria otra de Ian McEwan, con el mismo titulo y rozando el interesante tema:

"Niños en el tiempo", de Ian McEwan. Anagrama. 1999

Stephen Lewis, un joven y renombrado autor de libros infantiles, vive en Londres con su mujer Julie y su hija Kate, de tres años, y participa con un escepticismo a la vez resignado y divertido en las reuniones de una comisión gubernamental sobre la educación de los niños. Los Lewis parecen componer la típica familia feliz, pero un día Stephen va al supermercado con la niña, la cual desaparece de improviso: éste es el dramático punto de partida de esta extraordinaria novela. Stephen, un nombre de resonancias joycianas, se convierte en el protagonista de una pequeña Odisea contemporánea, basada ésta en una ausencia y una tentativa de retorno. El vacío doloroso que deja la desaparición de Kate no abre solamente la crisis entre Stephen y Julie, que reaccionan de modo distinto a este trauma, sino que pone también en marcha una reflexión que, partiendo del significado de ser padres y de ser hijos, obliga al adulto a repensar sus certezas nunca verificadas, sus hábitos mentales, sus comportamientos. En estas páginas, ambientadas en un futuro próximo, con la guerra nuclear al fondo, se lleva también a cabo una acerada sátira política de la sociedad inglesa, encorsetada por un thatcherismo asfixiante. La mirada de McEwan, experta en atrapar cualquier mínimo detalle significativo y el peso que tienen los objetos de la vida cotidiana, inspira una escritura nerviosa y exacta, que cumple las ambiciones de la novela y alcanza, como en las páginas finales, la intensidad de la poesía, logrando una de las más indiscutibles obras maestras de la narrativa británica de las últimas décadas.

miércoles, 15 de enero de 2014

Mis TRES encuentros con JUAN GELMAN


En tres ocasiones tuve la oportunidad de conversar con JUAN GELMAN, fallecido ayer en México DF, la tierra que lo acogió cuando se le hizo irrespirable Argentina, convertida entonces en fosa de mentiras y odio. ¡ Cómo se huele la mentira ! . La primera vez fue en la recepción que le hizo la Embajada de Argentina en España, con motivo del Premio Cervantes. Breve y enjundiosa conversación. Hablamos de Diego Rivera. La segunda, en el hotel en el que nos alojábamos durante la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) , en México . Allí me habló con un café de cómo España debía seguir luchando por la Ley de la Memoria Histórica. Y la tercera, al coincidir , en dos mesas cercanas, en un restaurante de Mexico DF. Amable, sonriente y con el recuerdo de nuestra conversación sobre la memoria me preguntó cómo iba eso en España. Fue la ultima vez y fue un saludo rápido ,al reconocernos, y tras levantarse él de la mesa al acabar la cena. 

Y en las tres ocasiones quedé impresionado de su elegancia, de su tristeza contenida, de su vitalidad, y de una alegría extraña, profunda, que asomaba en sus ojos, pese al lastre de sufrimiento que ha arrastrado estos años, tras el horror de la Dictadura Argentina que le arrancó a su hijo y a la familia..... Luchó como un titán para recuperarla. ¡ Un titán ! Pero tuvo que exiliarse y en esa tierra lejana murió, pero se quedó con todos.
Este último post en su blog, impresiona.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

martes, 14 de enero de 2014

"La Oración en el Huerto del Greco", en Andújar.


En 1606 el Presidente de la Chancillería de Granada, Antonio Sirvente de Cárdenas escribe al Alcalde Mayor de la ciudad de Andújar, en Jaén, pidiéndole que, habiendo obtenido el Patronato de dicha Capilla en octubre de 1605, desea instalar el Santísimo y hacerse cargo de ella. No se demoró la obra, terminada antes de él morir él, en 1627. Un año antes, en 1606, ya estaban hechas las pinturas de la bóveda firmadas por Blas de Ledesma. Más tarde Sebastián Solís hizo el retablo Mayor, que no es el que hoy se contempla, y que fue incendiado al comienzo de la guerra. Romero de Torres, en la segunda década del siglo pasado, hizo un inventario, en el que nos habla  de buenas pinturas con poca luz. Cita la existencia de una Adoración de los Magos y otra de los Pastores, dos medallones del Señor de la Columna, Un Ecce Homo, una Samaritana, Jesucristo ante Caifás, un Enclavamiento y La Oración en el Huerto del Greco, la pieza más importante que se encuentra en este templo y que hoy se puede ver en la Capilla de San Ildefonso, en donde estaba, antes de la Guerra el grupo escultórico del Santo Entierro.

El cuadro estaba, como hemos dicho, en el retablo del Altar Mayor, en la Capilla Mayor. Por viejas fotografías nos ha llegado la belleza de este retablo así como el lugar que ocupaba en el mismo este cuadro junto a otros de los que nos habla Romero de Torres en su “Catálogo monumental” y que estaba situado en el segundo piso en la calle de la epístola y que, según todo parece indicar, fue pintada para este retablo desaparecido en 1936 salvándose solamente este cuadro del Greco por estar restaurándose por Jerónimo Seisdedos él los laboratorios del madrileño Museo del Pardo, razón por la que se salvó del incendio. 

Trasladado con el resto de obras de la Pinacoteca Nacional, volvió tras la Guerra Civil. El cuadro de Andujar fue ignorado por los historiadores del arte hasta 1914 cuando lo encontró D. José Feliu, canónigo Magistral de Zaragoza que se encontraba a la sazón en Andujar para predicar. Según Serrano, el primero en publicar el cuadro, la tela no estaba tensada sino sobre una tabla y estaba atrapada del ángulo superior derecho.

Veamos algo del cuadro....

El cuadro representa el momento de la Oración en el Huerto. Es un óleo en tela de 169x112 cm. Y está firmado con caracteres griegos cursivos en el ángulo bajo derecha bajo una piedra en donde dice “ Domenikos theotokopoulos e poiei”. Inscripción posterior sobre la firma: DEL GRIEGO DE TOLEDO.. Es uno de los trece ejemplares que pintó el cretense sobre este tema. El profesor Pita Andrade en una conferencia pronunciada en este mismo lugar el 30 de noviembre de 1984 fijó una fecha de finales del siglo XVI encabezando los cuadros con la misma temática. La versión de Andujar es, indudablemente, la de mayor calidad de las obras conocidas con este tema. Wethey ha puesto de manifiesto el rico y fresco colorido denso en esfumaturas y vibraciones. Es particularmente bella la figura del ángel el cuyo rostro se refleja, más abajo, como si fuera un eco, en el de san Juan. Se trata de la versión original de esta topología de las que se han conservado otros cuadrados considerados apócrifos en el Szpmüvezeti de Budapest, en la Catedral de Cuenca o en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires Otra versión que parece estuvo en la Capilla del Palacio de Medinacelli parece se destruyó en el bombardeo aéreo de Londres durante la segunda Guerra Mundial Veamos la descripción que hace de la obra él catalogo de la Exposición que con el nombre “Del Greco a Picasso” se realizó entre el 10 de octubre de 1987 hasta el 3 de enero de 1988 en el Museo del Petit Palais de París. Recientemente la obra ha estado también expuesta en la exposición itinerante que con el nombre “El Greco: Identidad y Transformación “ se llevó a cabo en el Museo  Thyssen-Bornemisza (Madrid Febrero-Mayo de 1999; Palacio de Exposiciones de Roma (Julio-Septiembre de 1999 y en la Pinacoteca Nacional del Museo Alexandre Soutzon de Atenas hasta enero del año 2000. En el catalogo editado el encargado del comentario es Álvarez Lopera quien en la primera de estas exposiciones decía: “El Greco trata este tema en dos series de tablas diferentes en cuanto a formato y composición. El tipo más antiguo, cuyo mejor ejemplo es el que se encuentra en el Museo de Arte de Toledo (Ohio) apareció hacia 1595 y su forma es horizontal. Siguiendo su costumbre, el Greco no adoptó su repr4esnetacion a los textos evangélicos sipópticos, sino que fusiona elementos de las versiones de Mateo y Marcos con la de Lucas. Siguiendo a este ultimo representa a Cristo de rodillas y no postrado como lo describen los otros evangelistas; rezando angustiosamente mientras que un ángel que lleva una copa se le aparece para reconfortarlo. Esta copia que simboliza la pasión evoca las palabras de Cristo recogidas en Mt. 26, 42. Mientras tanto, los discípulos que lo han acompañado, San Pedro y los dos hijos del Zebedeo, duermen; y a lo lejos, guiados por Judas se aproximan los soldados que viene a prenderlo.

El Greco, que trata de ordinario las escenas de la pasión en un  espíritu profundamente espiritual, eliminando lo más posible, elementos que puedan traducir la angustia física, resuelve la escena patética de forma espiritual. Como fuente de inspiración disponía de numerosos ejemplos en la pintura desde Carpaccio hasta Bassano pasando por Tizziano y Tintoretto; pero aunque la influencia de esto es evidente, el Greco crea aquí una composición personal en la que el sentido manierista del espacio y del colorido se confunden con ciertos recuerdos bizantinos para producir una atmósfera de irrealidad mas cerca de la visión que de la experiencia sensible. Esto es verdadero de forma más clara en el cuadro de Toledo que puede situarse hacia 1595 y que es el mas acabado de la serie de tablas horizontales. En esta versión quizás más inspirada en la de Tizziano que se encuentra en el Escorial, Cristo esta arrodillado en un paisaje extrañamente ávido y abrupto tendiendo de fondo una roca que amplifica la silueta. El ángel se sitúa a un nivel superior, mientras que los tres discípulos que según Luzcas. Quedaron a distancia como de un tiro de piedra, es metido sen una  cavidad formada por la nube sobre la que se apoya el ángel. Esta cavidad así como la roca que parece proteger a Cristo son dos elementos de traza bizantina; sien embargo estas reminiscencias se mezclan con una tendencia a la idealización y posee formas d espíritu netamente manierista.

Esta oración den el huerto ilustra la segunda versión de este tema realizado por el Greco. Debió de ser pintada entre 1605 y 16010, en una etapa más tardía. En esta versión el Greco utiliza la forma vertical que le impone cambios sensibles en la composición manteniéndola dividida en dos registros. En el primer plano los apostolotes. San Juan con una túnica azul y un manto rojo anaranjado, Santiago el Mayor con una túnica amarilla y San Pedro con túnica azul y un manto amarillo, duermen profundamente al abrigo de una roca y de ramos de olivo; tras ellos aparecen Cristo y el ángel en actitud similar a la tabla de Ohio, pero se mantienen al mismo nivel y el ángel tiene una actitud mas reverencias; por otra parte el paisaje es menos abrupto y con vegetación m, as abundante y la roca de la versión anterior son sustituidos por un olivo. El grupo de soldados, con Jerusalén al fondo, ocupa la misma posición. Parecen más cercanos pero sus formas son menos discernibles. En conjunto el tratamiento espacial de esta composición en más natural. Mientras tanto la división y el aspecto de la luz continua han dado a la escena una apariencia espectacular. Es posible, como ha sugerido Abad Ríos que la fuente ha sido, aparte de las formas, la de Carpaccio que se encuentre en la Academia d Venecia.