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jueves, 27 de septiembre de 2012

¡ Dejadlos gritar ! ¡ No los calléis !

Posiblemente no sea políticamente correcto lo que voy a decir, pero LO DIGO. Me refiero a algunas actuaciones policiales con motivo de las manifestaciones ante el Congreso el pasado día 25.

El dueño de la Cafetería El Prado, en Madrid, salió a la calle el pasado martes para detener al Policía que intentaba entrar a sacar a los manifestantes del establecimiento en el que se habían encerrado huyendo de la absurda carga policial que se hizo con cierta pemeditacion ( me consta) . Este señor es probablemente uno de los muchos padres que ven cómo sus hijos se hunden sin que nadie cuente con ellos, o que estan asustados porque se les va el contrato y que esten hartos de decir que no se cuenta con ellos.  Sera posiblemente padre de hijos a los que tratan como delincuentes cuando protestan por el derecho al trabajo y a la vivienda digna. Los jovenes tienen derecho decir lo que piensan(menos batallas de violencia, menos de las que nos sacan los medios informativos oficialistas) 

Tienen derecho a pedir a los politicos algo más. La clase politica española esta perdiendo el norte y la confianza. La sociedad civil debe hablar. Y no solo la Banca, los intelectuales u otras instituciones. Tambien los jovenes.  Se esta perdiendo  la confianza en los politicos, tan lejos de la calle. Tienen derecho a gritar, y el dia en que se lo prohibamos tendremos que recordar viejas historias ya superadas. Si estos politicos no van a la calle, tendra la calle que ir a ellos. La calle no es del Ministro del Interior. 
Desgraciadamente fui testigo hace unos dias en Barcelona, y refiriendose a los acontecimientos de Madrid, de una conversacion bochornosa l sobre el tema mientras los jovenes rodeaban el Congreso. Me la callo por pudor y decencia. Los personajes que hablaban y a los que escuchaba en un ambito más bien privado son de primer nivel. Repetir lo que oi de la boca de uno de ellos seria echar leña al fuego.  ¡ No hay quien nos quite el perfil fascista de viejos amor en formas y pensamientos ! Yo la escuché con mis oidos. Nadie me la ha contado. 
Y me vine triste, muy triste y esa tristeza me embarga aun hoy. La comente ayer  en una habitual tertulia con un amigo, al que le duele , y mucho esto que esta pasando. Esta tarde dare un paseo para contemplar esa savia joven que antes de irse de España gritan lo que piensan. Ante de irse de España a trabajar aotro sitio, tienen el derecho al pataleo. Y ¡¡¡ No son terrroristas ! Son jovenes con los que no se cuenta. La clase politica no solo esta perdiendo una oportunidad. Esta perdiendo la credibilidad y a la juventud.

Me niego a creer que el 90 por ciento de los que gritaron vson . No. Son gente normal. Vandalos hay hasta detras de las puertas de los Ministerios. Algunos estan ahora visitando a diario los Juzgados. Seamos serios y no simplistas y bobos. Rodear el Congreso no es un 23 F, como dice Cospedal. Es indecente decir eso. NO, no saquen tajada de esto y pongamos a trabajar la imaginacion y la creatividad. Y en esto, los jovenes nos ganan a los viejos.

martes, 25 de septiembre de 2012

Bertone, El Rey y el Premio Godó

"Reconocer el valor de las palabras e impulsar a aquellas personas, entidades  jurídicas e instituciones que contribuyen con su trabajo creador a desarrollar los valores humanos de la solidaridad (...) haciendo uso de la palabra en todas sus manifestaciones".  La importancia de la "palabra creadora" es la base del premio Conde de Barcelona que , a instancias del Grupo Godo, editor de La Vanguardia, entregaba ayer en Pedralbes el Rey Juan Carlos al cardenal Tarsicio Berrtone.  El acto en si y los discursos pronunciados tanto por Rey, como por el cardenal secretario de Estado o del cardenal de Barcelona , que presentó al premiado, tuvieron un denominador común: la necesidad de personas e instituciones que en momentos de dificultad sepan mantener en alto la esperanza. Con la fuerza de las palabras ofrecieron un discurso de serenidad y concordia; de trabajo por la paz, la justicia y el desarrollo de la madurez ética de la Humanidad. Cada uno de los que intervinieron tuvieron oportunidad de exponerlo con claridad y no pocos guiños entre lineas, teniendo en cuenta que las instituciones allí presentes en el escenario vienen atravesando por dificultades y turbulencias. La Monarquía que no ha gozado de un año tranquilo por causas diversas; la Secretaria de Estado, tras los asuntos vividos con motivo del Vatiliks y el llamado "asunto catalán" tras el Onze de Septembre. Artur Mass acudía al acto una hora después de anunciar las elecciones anticipadas. Pedí a Jordi Pujol un titular. Se sonrió y me dijo: "Tenemos elecciones, amigo, tenemos elecciones" . Un acto es importante, no solo por su puesta en escena, sino también por el momento en el que se lleva a cabo. Y este no pudo tener mejor momento para articular discursos con mesura, prudencia y no poca argucia. 
Junto a todo ello se escenificó en los discursos el fortalecimiento del eje Roma-Barcelona, anotado por todos de forma más o menos clara. Los cardenales Rouco y Cañizares escucharon de labios de Martinez Sistach esta realidad que a veces no comparten. El nuncio se sintió apoyado por la lección que Bertone hizo sobre la importancia de la diplomacia en el mundo. Todos se sintieron apoyados, . El Premio puso el escenario para algo importante y necesario: el fortalecimiento de puentes que unan a estas instituciones, especialmente en momentos de crisis y desamparo. La labor de la Iglesia en esta crisis económica y su mas profunda crisis moral quedo de manifiesto ante un publico variado del mundo de la Iglesia, la cultura, la economía, la educación , y la política catalana. No cabe duda que en estas semanas convulsas por diversas razones y en las que las instituciones han de ser prudentes, el acto de ayer sirvió de aliento a la Iglesia y reconoció la necesidad de continué en la brecha, ofreciendo palabras de sentido, espacios de encuentro y obras que ayuden a paliar las necesidades de los mas pobres. No cabe duda que se trata de un acto cargado de sentido que ha cumplido su misión: señalar caminos y mostrar valores. Un periódico es un mosaico de palabras y ayer pusieron palabras de esperanza en el mapa político, eclesial y cultural de Cataluña, España y Europa. Valió la pena.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Mis precisiones al articulo del País de hoy sobre el acto celebrado en Linares en homenaje a Lolo.

El Diario El País, en su edición de Andalucía. Ha vuelto hoy a hacer, una vez mas, una muestra de un periodismo ideologizante. La casa tiene  buenos periodistas de información religiosa. Juan Bedoya es uno de los últimos de Filipinas, aunque en algún trabajo de los que hace no este de acuerdo, pero es un tipo grande.  Pero ayer con motivo de la entrega del diploma de periodista a Lolo por parte de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, el periodista del Pais de Andalucía, ha escrito al dictado. Algunas aclaraciones a su articulo.

1 . Se este o no de acuerdo, allí se estaba ejecutando un acuerdo del colectivo. Otra cosa  es que el colectivo ande con dificultades. No pasa nada que la,presidenta sea católica. O es que los católicos tienen que estar escondidos? Ha sido elegida democráticamente.No se pueden trasladar los problemas de la asociación a este acto hecho entre gentes sencillas.

2. Dice que la Iglesia se apropio el acto. Ni mucho menos. Fueron invitados gente de la prensa, linares sea,  familia y periodistas. Hubo de representantes de todos ellos? Cuando  a uno lo invitan, o va o se excusa. La iglesia estuvo representada y estuvo con perfil bajo. Los periodistas invitados , incluso en la mesa, ni excusaron la ausencia.

3. Decir que fue una exaltación católica es prueba de no haber estado y haber escrito de oídas. No hubo exaltación, puesto que se  hablo del Lolo completo, o es que hemos de quitarle a Lolo su esencia cristiana? 

4. Por ultimo. Cuando se da un premio, lo mínimo que hay que hacer es agradecer con sencillez, como hizo con una sencillez pasmosa, al margen de diatribas periodísticas, un sobrino de Lozano Garrido, como hizo la familia de Miguel Hernández a quien, con otro rato, también le concedieron el titulo de periodista póstumo sin haber pisado las aulas de La universidad. Sobre los textos periodístico de Hernández habría mucho que decir. Yo mismo tengo una prueba de lo contestados que fueron. El era un poeta, y no un periodista. Pero ya sabemos que la ideología, incluso dentro de la iglesia, pero también afuera, es una enfermedad.

Reitero lo dicho. Dejad los márgenes de Lolo desembarazados. 

Un breve pero insidioso articulo que nada tiene que ver con Lolo

jueves, 20 de septiembre de 2012

Palabras en el acto homenaje a Lolo en Linares



Acto de entrega del título honorifico de periodista a Manuel Lozano Garrido por  parte de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España

La escritura de Lolo, una escritora desatada con márgenes desembarazados

Amigas y amigos

Asistimos hoy a este acto significativo, convocado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, con la colaboración de laAsociación de la Prensa de Jaén, con la asistencia de sus presidentes respectivos, Elsa González José Manuel Fernández para hacer entrega del Diploma de Honor de este colectivo al periodista Manuel Lozano Garrido, “por su ingente aportación moral e intelectual a la profesión”.  Con nosotros su pueblo, Linares, con su alcalde Juan Fernández y su iglesia diocesana, con su obispo Ramón del Hoyo. Dicho queda, aunque esté feo y no sea muy profesional, en la entradilla misma de la pieza, porque mal irían las cosas si no saliera en el texto las negritas nada más empezar, si  no se citaran los nombres. Así somos acá abajo. Permitidme la broma como un guiño a Lolo.
Estamos en pórtico del otoño, que en estas tierras adquiere tonos asombrosos. Somos convocados por gentes del vagar y el otearperiodístico; gentes de la pluma, la grabadora y la mirada inquieta;reporteros del cotidiano trajín, al fin y al cabo. Venimos para hablar deLoloSomos los nuevos flanêur, de los que hablaba Walter Benjamin,sistematizando el ingenioso concepto ya parido por BaudelaireSí. Somosflaneûr en la geografía sica y humana que se abre ante nosotros cada día como un proyecto y una tarea¡ Qué gozo para el periodista buscar la noticia, sentarse a redactarla , verla impresa al día siguiente sonreírmientraves, tomando el café de la mañana, que alguien, a tu lado, está leyendo y comentando las palabras que dejó, negro sobre blanco la noche anteriorAunque es verdad que este gozo se ha desnaturalizado un poco  en la veloz información digital que hace que a cada instante, la noticia que manda ya ha cambiado. Venimos con los arreos, pero sobre todo con el alma noble de quienes ven reconocida la labor de un compañero entregado a la palabra desatada, a la escritura desembaraza, con estilo limpio en la gramática y refulgente en sus historias. Porque el periodista es un contador de historias, bien trabadas, bien escritas, bien cuajadas. No es nada más que un tejedor de historias.
Y venimos a Linares, tierra rica en minerales, como dice el poeta. Y en olivos, y en adelfas. Tierra en donde el viento viene y va, como soplo del Espíritu. Linares y sus minas que se abren en los pozos ya exhaustos. Ciudad escenario de músicos, musa del cante y cuna de santos y poetas. “Sustancia de mi sangre, / cuarteado cimiento de la hondura celeste: / donde el hombre hormiguea afanoso, a la busca/ de su pan, amasado con fermento de lágrimas”, decía el poeta José Jurado Morales en su Poema a Linares (1975). Y es que esta ciudad del sur tiene su historia marcada por la sangre, el sudor y las lágrimas, acompasadas por los tientos de una guitarra y un sentido festivo que va muy metido en sus venas. Cuatro ríos larecorren allá por donde Sierra Morena se expande en sus costuras, abriendo la tierra en canal, camino de la vega: el Guadalén, el Guarrizas, el Guadiel y el Guadalimarlas cuatro líneas de agua de su escudo, que van dejando líneas de sombra en su riqueza olivarera y cereal. Y en el escudo vemos bordado el Nunc coepit  del salmo que nos habla del impulso emprendedor de esta ciudad moderna.  
Y aquí empezó Lolo. Muy cerca, en el Paseíllo, junto a la Plaza delos Bermejales y la iglesia de Santa María, el templo en donde fue bautizado, en la misma pila que aquel otro vecino suyo en la tierra, y ahora en el cielo, Pedro PovedaEste es el escenario de aquel niño nacido un 9 de agosto de 1920. El mismo que acogió su cuerpo destrozado, como semilla de eternidad un 3 de noviembre de 1971. Al fondo se escuchan los acordes de la guitarra de Andrés Segovia, mientras el pueblo no deja de lamentarse con una taranta; un lamento hecho hoy triste realidad por la precaria situación laboral de sus gentes, hartas y escarmentadas de tanto engaño.
De Lolo se ha escrito mucho, aunque quien más ha escrito de él, ha sido él mismoSobre él se han hecho muchos titulares. Se le ha definido como santo ejemplar, escritor profundo, periodista intrépido, enfermo luminoso, cristiano comprometido, joven inquieto y apasionado, linarense por los cuatro costados. Se hacen lenguas de él quienes lo conocieron y quienes lo han leído. Su fama va rompiendo fronteras. Lolo ya no es propiedad de Linares. Ha volado más alto, pese a que nunca pudo mover sus piernas, amarradas al duro banco del dolor. Pero montado sobre las alas de su riqueza interior, vivió muy alejado de la pitanza de la playa carroñera. Voló alto, muy alto.

Hoy quiero invitar a dejar los márgenes desembarazados en Lolo ALolo no podemos encorsetarlo, ni meterlo en el marco de las definicionespreñadas de ideología; ni ponerle color y bandera a quien nunca la tuvo; niacotar sus adjetivos, ni quitarle fuerza a sus verbos. Su palabra cálida, aunque ya quebrada en los últimos años, su sonrisa abierta, su mirada penetrante, incluso en la ceguera atroz, su hambre de conocimientossu pasión por los libros, por los sueltos de prensa, por el dial de la radio,muestran a un Lolo desembarazado de todo. Poliédrico pero con base en una vida interna llena de sentido. Lolo tenía llena la interior bodega y a ella acudió en la frialdad de las madrugadas dolorosas, de las atardecidas de cansancio y en las noches de insomnios orantes. La fuerza interna de Loloprocedía de los entresijos de su alma, porque Lolo supo ver más allá de las lindes de la playa y de los márgenes de los murosLolo era un hombre de sentido común y de perfil sereno, silencioso, afable.

Por eso os digo que dejemos los márgenes desembarazados en su vida y obra. No los encuadremos en las ideologías que tanto castran, o en el simplismo que tanto empobrece. Lolo no es bandera de nadie. Su escritura desatada es el escaparate de su vida entregada, una vida que sabía biendónde estaba “la fonte que mana y corre, aunque es de noche” que dijera no lejos de aquí, en los altos montes de Segura, el místico Juan de la Cruz, que muy cerca de esta ciudad, en Úbeda, marcho a cantar maitines al cielo en aquella madrugada del 13 al 14 de diciembre de 1591La fuente de Lolo, el hontanar de sus escritos, la raíz de su pasión, estaba en sus adentros, cuajados y empapados por la Gracia que lo mantenía alto, muy alto y que le susurraba en los oídos las palabras que fueran eco de la Palabra que fundamentó su vida, la palabra hecha carne en la sencillez de Belén y destrozada en la altura del Calvario, pero glorificada, como la suya, en el sillón de ruedas, “sacramento del dolor” que escribiera en una tulipa , durante una visita a su casa, el Hermano Roger de Taizé.

Si la ciudad de Linares quiere un modelo de entrega, ahí lo tiene. Leed sus páginas y la pasión que pone en esta tierra laboriosa ala que quiso con veneración. Una muestra, su último artículo periodístico, poco antes de morir, en el especial de fiestas de Diario Jaén. Un decálogo de Linares y para Linares.

Si los cristianos queremos tenerlo como modelo, ahí está, con sus virtudes forjadas en el duro banco, en el testimonio de perdón, de luz, delamor entregado. Las páginas de sus diarios destilan los valores de una Palabra con mayúscula de la que él fue eco, amasado en la belleza de la metáfora. ¡Qué bien cuajaba las metáforas Lolo!

Si los enfermos desean ver en él a un campeón del dolor y del sufrimiento, que continúen contemplando la mueca dolorosa y sonriente de quien se llenaba por dentro conforme se le iba recortando la silueta por fuera.

Si los escritores quieren ver en él un modelo, no tienen nada más que asomarse a sus páginas y contemplar la pureza de estilo, la hondura de la frase, el gracejo de las expresiones, la crítica que no hiere, la alabanza que no sonroja.

Si los periodistas quieren contemplarlo como un modelo, nadie se lo va a negarporque en él hay eso que llamamos pulso periodísticonoticiafresca del momento hecha exclusiva, titular bien cuadrado, afán por contar y por interpretar en el género de la opinión.

Por eso, Lolo se da a todos, No es de nadie. Lolo es de sí mismo.Creo que hay demasiadas manos empujando el sillón de ruedas de Lolo y dándose codazos para ser los únicos en empujarlo y llevarlo solo a donde a ellos se les antoja¡Dejad a Lolo con sus márgenes desembarazados ¡quedijera Jaime Balmes en su Criterio. como nos gusta a los periodistas. No crece una hortaliza antes porque tiremos con fuerza de ella, porque arrancaremos la mata y se perderá la hortaliza. ¡Dejad los márgenes desembarazados y que su obra se extienda por todos los rincones de la tierra ¡

Pues bien. Yo quisiera reivindicar para Lolo esta facetaLolo era unflanêur. Si, un flanêur en todo el sentido pleno de esta palabra que, como he dicho, puso de moda Baudelairesistematizó Walter Benjamin y desarrollan hoy algunos periodistas intrépidos, como Edmund White.  Elflanêur es un observador de la vida, alguien que pasea,  vepiensa, lee, se informa, investiga, se documenta. Después, se sienta a escribir con la grave responsabilidad de plasmar en la pantalla en blanco todo el cúmulo que ha recibido. Pero arranca de lo que ve, no de lo que se imagina. Eso es literatura; no de lo que le dictan, eso es oficio de escriba alquilado; no de lo que quisiera que sucediera, eso es ciencia ficción, sino de lo que ve. Lolo lo hacía así en sus libros, en sus diarios, en sus colaboraciones en Diario JaénDiario Ideal o la revista Vida Nueva que es en donde más escribió.  Un flanêur va abierto a todo, no se extraña de nada, pregunta y no juzga, simplemente cuenta con honestidad. Es un hombre en la multitud, pero ve la vida desde su interior

Acabo recordando aquel homenaje que se le hiciera con motivo de la publicación de su libro Reportajes desde la cumbre con el objetivo de recaudar fondos para poder salir adelante porque escribir antes, pero también ahora,  en este país, es llorar de pena y morir de hambre. Le ayudaron con ese homenaje y el libro salió en la Editorial de Espiritualidad. Aquel acto fue un paradigma de su soledad sonora y de surica vida interior. El teatro se había llenado. Todo era un ir y venir de felicitaciones, de telegramas, de placas, de adhesiones; de mucha representación. El “todo” Jaén literario, político, económico, cultural, religioso estaba en el Cervantes para ofrecerle el homenaje. Faltar al acto era como no ser nadie en la provincia. Ya se veía que Lolo andaba mal. Moriría un año y medio más tarde. Pensaron que el homenaje había que hacérselo en vida. Y allí acudieron todos. Pero Lolo no pudo ir. La enfermedad ya se lo impedía. Quedó solo en su casa, escuchando el acto por las ondas de su querida Radio Linares EAJ-37. En su lugar, en el escenario, una silla vacía. Lolo vivió en la soledad sonriente aquelhomenaje, con el rabillo del ojo ya puesto en el cielo y casi con los brazos levantados, para que, como él decía, el Padre lo tomara por las axilas y lo pusiera a la altura de su mirada.

Algo de este acto se parece al de hoy No hay silla, porque su presencia es ya distinta. Asomado a los balcones de la eternidad recorre la mirada por el aforo y mira a los ojos de cada uno de nosotros. Y a sus compañeros periodistas, los que hemos llegado desde Madrid o desde cualquier rincón, y a todos los que no están, nos dice con su voz ya viva y fuerte:

Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos

He dicho. Muchas gracias.



martes, 18 de septiembre de 2012

La ajetrea vida de la Schwarzenbach.


“Ella, tan amada”, de Melania Mazzucco, es un texto brillante. Tenemos la tentación de decir que es una novela, pero es una biografía novelada de la escritora suiza Annemarie Schwarzenbach (1908-1942), un auténtico mito de la trasgresión y de la dificultad de vivir. Las novelas sobre persoajes desconocidos son bellas novelas históricas, como sucedió con Adriano de Yourcenar-. Esta es la vida de Schwarzenbach (rica, lesbiana, morfinómana, íntima de los hermanos Mann, con dos intentos de suicidio y una muerte en apariencia absurda)
Thomas Mann dijo dijo de ella que era un “ángel devastado” y que con su bello aire andrógino, casi efébico, sedujo a hombres y mujeres, mientras buscaba su libertad, su verdad y su ser en viajes extraños por el Oriente Medio, casada con un diplomático francés homosexual, mientras Alemania ardía en nazismo y sus admirados “gemelos Mann” (Klaus y Erika) y su célebre padre optaban por el exilio.

Annemarie parece un personaje de Paul Bowles, como el que dice en “El cielo protector”: “No creo estar hecha para vivir-dijo con desesperación”. Un icono del siglo XX: ambigüedad, lirismo, sexo, droga, búsqueda, pesquisa y huída, constante y visceral huída hacia la invisible (y sobre todo intocable) felicidad.

Este fascinador personaje sedujo también a Carson McCullers-

lunes, 17 de septiembre de 2012

La huelga del Metro de Madrid no da en la diana. Es un tiro equivocado


Los dignos y vapuleados trabajadores no pueden ser tratados como ganado en las estaciones de Metro de Madrid por esta huelga irresponsable.

La huelga de Metro hoy en Madrid no deja de ser una irresponsabilidad. Justo cuando la gente empieza a trabajar con la incertidumbre de si trabajará mañana; cuando las familias hacen sus cábalas, después de que les hayan despojado el bolsillo para que a sus hijos no les falte de nada en el colegio; justo cuando nos piden recortes y más recortes. Y mañana, “de oca a oca y tiro porque me toca”; justo cuando seis millones de españoles se sienten heridos y engañados sin trabajo, viene esta huelga absurda.

Había que ver la cara de la gente hoy en el metro, con las paradas llenas, sudando la gota gorda, apretujados en los coches que venían llenos y pasaban casi de largo. Los chorizos aprovechándose de los pobres ancianos. A uno le robaron la cartera y a la otra el móvil. Quienes estaban en el Metro eran trabajadores de las ciudades del cinturón industrial ancianos camino del médico, y llegando tarde a la cita, estudiantes que empezaban, jóvenes sin trabajo y buscándolo y con dificultades para comprarse el bono transporte. Todos estrujando el bono, su única defensa para recorrer la ciudad para necesidades básicas.

Quienes no notaron la huelga son aquellos a los que la paga del mes les da para taxi o coche oficial; los que hace tiempo no saben lo que es el Metro y esa vida subterránea que bulle en los sótanos de la ciudad. Ellos, muchos causantes del problema, se enterarán de la huelga por las noticias. No va con ellos. Es cosa de la chusma trabajadora

El canto de cisne de los sindicatos no puede cebarse con los trabajadores. La huelga es justa, pero no pueden siempre sufrirla los pobres y sencillos trabajadores a los que solo les queda el Metro….Esto ha sido una auténtica barrabasada que solo ha hecho calentar al personal, mas de lo que ya está.

Y mientras los sufridos ciudadanos escuchan el comunicado de los altavoces, ven en la televisión de las paradas la sorpresiva dimisión de Esperanza Aguirre. Indignación. Se va cuando todo esta liado, cuando la madeja esta enroscada. Ha visto el toro y se ha metido en la barrera. La han dejado sola.

Pero a las siete de la mañana el Metro estará de gente trabajadora que seguirá sacando este país adelante. Las protestas tienen que afectar arriba, más arriba. Que no se vayan de rositas los bancos, los políticos, los responsables de esta crisis. ¡ No sigan atormentando a los trabajadores ¡ Imaginación al poder. Algo habrá que hacer.

Ni los franceses ni los alemanes quisieran MASTRICH si hubiera referendum


Leo esta mañana en “Le Figaro “ un suelto interesante referido a la opinión de los franceses sobre el “Tratado de Mastrich”. Dice el periódico galo que un 64 % de franceses votarían hoy , si hubiera referémdum, en contra. Y lo que más llama la atención es que los alemanes serían un 65 %.- Y esto lo dicen los ciudadanos de dos paises que se dan la mano para hacerse con el poder europeo. Nunca trillaron bien los franceses y los alemanes. En las dos grandes guerras últimas lucharon en bandos encontrados y el resultado hizo que el diseño europeo cambiara. La capitulación de París la firmó Hitler en el mismo vagón en el que se firmó la de Versalles que tanto humilló a los alemanes tras la derrota francesa en la Gran Guerra.La Historia europe es una larga historia de polvos que traen lodos, de vientos que siembran tempestades.

En Aquisgran, junto a la tumba de Carlomagno, uno de los padres de la idea de Europa, se habló de mucho, se soñó mucho y se pusieron las bases de la unidad económica, pero se ha perdido mucha fuerza y a la unidad de tantas cosas, la unidad monetaria se tambalea.

No estan de acuerdo con Mastrich la mayoria de los dos paises más fuertes, porque Inglaterra aguantó con la libra. Qué podrá hacer la zona de euro pobre, la que linda el Mediterraneo, la que solo ofrece sol, fruta yplaya para los ocios de los arduos vecinos franco prusioanos, en los albores del IV Reich. Se las saben todas.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Todo arrancó con un “discorsseto”


CAPITULO DEL LIBRO

"Hubo una vez un Concilio...Carta a un joven que no conoció el Vaticano II"

Te cuento cómo empezó todo. Fue una mañana de enero, el día 25, en la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma. Corría el año 1959. Hay cosas importantes que se anuncian de la forma más sencilla y, como sabes, hay cosas que son simples y se les adorna de un boato excesivo. El anuncio del Vaticano II llegó como la brisa suave y sencilla. Hubo quien lo calificó de un anuncio “inesperado, imprevisto y sorprendente“. Inesperado porque es verdad que nadie esperaba aquella fría mañana de invierno y fuera de los muros del Vaticano, un anuncio del Papa de tal envergadura; imprevisto porque se había saltado las férreas agendas vaticanas, tan medidas y controladas; y sorprendente, porque fue una verdadera sorpresa para todos, incluidos los cardenales que, como más tarde dijo el pontífice, reaccionaron “con un impresionante y devoto silencio”. No fue un anuncio adornado por la parafernalia vaticana habitual. Además, el lugar, fuera de los muros vaticanos, junto a la tumba del Apóstol de los Gentiles, en la Basílica de San Pablo, venía a ser como un signo: la Iglesia no debe quedar encerrada en los cenáculos; hay que salir a los caminos, como Pablo. Todo un indicador de lo que la asamblea conciliar desarrollaría más tarde. Te hablaré de qué es un concilio y de cómo éste fue especial y por qué.

Pero no creas que por ser tímida en la forma, era también en el contenido y que estaba impregnada de miedo o de dudas sobre su oportunidad por parte del Papa. No, ni mucho menos. Se hizo desde la sencillez, pero también desde la clara determinación, después de mucho tiempo dándole vueltas en la cabeza de aquel Papa bueno, en la oración y el consejo. Quizá te haya pasado también a ti algunas veces eso. Llevas tiempo dándole vueltas a algo importante, ves las dudas, las certezas, los problemas, las dificultades, pero al final, te decides en unos minutos. Vas y lo sueltas sin darle mucha importancia, y se arma el revuelo. Algo de eso pasó con el primer anuncio del Concilio. Todo empezó con un pequeño discurso, un “discorsetto” que dicen los italianos, a modo de charla, sin el rango de gran discurso. El Papa lo tenía claro y lo soltó con esa claridad, pero también con firmeza. Empezó diciendo: “Pronuncio ante ustedes, cierto, temblando con un poco de conmoción, pero al mismo tiempo con humilde resolución de propósito, la propuesta de llevar a cabo un Concilio Ecuménico para la Iglesia Universal”. Ya ves. Temblando, dice, como los que se sienten pequeños y sencillos, pero también dice que con “humilde resolución de propósito”, con valentía, porque las cosas las tenía claras. La propuesta era un concilio ecuménico. Me imagino al Papa anciano y bueno en aquella fría mañana de enero. Me lo imagino seguro pero delicado al proponerlo. El último concilio se había celebrado poco menos de un siglo antes, entre 1869 y 1870. Acabó como el Rosario de la Aurora, que dicen en mi tierra. El último día, los obispos tuvieron que huir en medio de una impresionante tormenta con las tropas de Garibaldi rodeando Roma. Garibaldi estaba a las puertas de la Ciudad y la unidad de Italia era el objetivo. Los Estados Pontificios eran el último bastión a batir. Ya ves.

Pero volvamos al bueno del papa Juan. Imagínate el revuelo que se armó. Un Papa recién llegado y ya anciano, aprovecha una salida fuera de la basílica del Vaticano y en unas dependencias del templo, ante un grupo de cardenales, les dice que va a convocar nada más y nada menos que un Concilio. Pero así se las gastaba aquel hombre tan querido por la gente al que llamaban “El párroco del mundo”.

El día de ese ya famoso “discorsetto” fue el 25 de enero de 1959. El papa Juan XXIII, que había sido elegido en el cónclave de octubre de 1958, acudía por primera vez a la celebración de la fiesta de la conversión de san Pablo en la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, la segunda más grande las cuatro grandes basílicas romanas, situada a once kilómetros del Vaticano y lugar en el que, según las últimas investigaciones arqueológicas, se encuentra el sepulcro del apóstol Pablo, lugar de culto de la primitiva Iglesia. Para ese día, el Papa había convocado un consistorio de cardenales, una reunión en la que él suele consultar o informar de asuntos de importancia para la vida eclesial. Habían pasado tan solo unos meses desde su elección y muchos creyeron que se trataría de unas primeras actuaciones que el nuevo Papa quería dar a conocer y de algunos nombramientos. Es la curiosidad de los primeros cien días que a todo gobernante se le conceden antes de evaluar su labor. Era el momento quizás de saber por dónde tiraría el anciano patriarca de Venecia, Ángelo Roncalli, ahora ya sucesor de Pedro, y en el que contemplaban una etapa de transición. Me cuenta un amigo que ese día, después del anuncio, paseaba con un cardenal que no salía de su asombro ante el anuncio y que, aunque después fue uno de los que aceptaron la reforma, creía aquello una locura.

El que fuera secretario personal del Papa, monseñor Capovilla, contó más tarde cómo se desarrolló aquella mañana que cambiaría el rumbo de la vida de la Iglesia. Estas fueron sus palabras:

“Fue un día como los demás. Se levantó el pontífice como de costumbre a las cuatro, hizo sus devociones, celebró la Misa y asistió después a la mía. Se retiró a continuación a la salita de comer para la primera colación, dio una ojeada a los periódicos y quiso revisar el borrador de los discursos que había preparado. A las diez partimos para la Basílica de San Pablo Extramuros. La primera parte de la ceremonia duró de las diez y media hasta la una. Entonces entramos en la sala de los monjes benedictinos, nos retiramos todos y quedó el Papa con los cardenales. Leyó el discursito que había preparado, digo discorsetto porque así lo definió él mismo, y en un cuarto de hora estaba todo terminado. Pocos minutos después se difundía por el mundo la noticia del Concilio ecuménico”.

Ya ves, amigo. Hay cosas importantes que, maduradas, no necesitan muchas explicaciones. El anuncio no lo dijo durante la celebración de la Misa, sino en unas dependencias aparte y duró un escaso cuarto de hora. Con la sencillez que caracterizaba al bueno del Papa Juan. Esta manera de empezar desde la sencillez ya fue una clave importante. Lo decía con temblor, con humildad, con cierto rubor, pero lo hacía con firme resolución. Hay cosas que deben hacerse con firmeza, aunque nazcan de la sencillez del corazón. Son las cosas importantes. No esperaban que con una edad avanzada, se atreviera a convocar nada más y nada menos que un concilio ecuménico. Las reacciones no de dejaron esperar. Aunque los medios de comunicación mundiales se hicieron eco con grandes titulares, el periódico oficial de la Santa Sede, L´Osservatore Romano fue parco y discreto. Solo emitió la nota oficial de la Secretaría de Estado.

No es fácil imaginarse cómo aquel anuncio sorprendió a muchos, no solo en el Vaticano, sino también en otros países del mundo. Es importante saberlo para poder entender las reacciones a este pequeño discurso con la propuesta del Papa. Las cosas estaban cambiando en Europa y se abrían nuevos desafíos asociados a cambios políticos, sociales, económicos y tecnológicos. La Segunda Guerra Mundial, uno de los acontecimientos más dolorosos de la historia, había hecho cambiar muchas cosas. Todos se preguntaban qué hacer: y la Iglesia, siempre atenta a las realidades del mundo, también se preguntaba cómo hacer para que el mensaje de Jesucristo llegara con fuerza y realismo a todos los hombres y mujeres y a todos los lugares en aquella hora. No es cosa fácil en una institución tan cerrada a veces. Hubo entre los cardenales, algunos que se sonreían ante este anuncio y creían que era un trámite; otros llegaron a temer que se produjeran cambios poco medidos y muy pocos esperaban que saliera de él una reforma tan importante como la que se llevó a cabo. Había que poner al día a la Iglesia, abriéndose al mundo, actualizando su vida y renovando sus formas y lenguaje.

Una anécdota con sabor español. Los obispos españoles estaban en otra onda. La mayoría de ellos andaban ocupados en la reconstrucción espiritual de España, tras la guerra y habían sido elegidos con ese propósito y dentro de los parámetros conservadores. Les pilló bastante desprevenidos. No tuvieron, salvo raras excepciones, un papel destacado, pero no dejaron de ser obedientes e hicieron esfuerzos de adaptación realmente asombrosos. Cuando se iban de las diócesis a las sesiones conciliares, organizaban grandes actos de despedida con la parafernalia propia de la época. Es curioso que, cuando volvieron, lo hacían sigilosamente en el tren y sin recibimiento alguno. Se iban con unas ropas, de morado y birrete; y volvían con otras más sencillas, con la sotana y el pectoral. La anécdota tiene que ver con esa sensación que había, tras el anuncio que hizo el Papa. Se creía que aquello seria cosa rápida y que el concilio duraría unos meses. Un obispo español le respondía a su secretario personal que le preguntaba si debía preparar mucho o poco equipaje: “No te preocupes; echa poco. Esto durará solo un mes”. No sabía el prelado que tardaría varios años y que volverían a Roma muchas veces y por largas temporadas.

Pero no quiero dejar de contarte, siguiendo en este hilo de cómo el Vaticano II nació desde la sencillez y la responsabilidad pastoral del Papa (es ahí en dónde mejor se aprecia la acción del Espíritu en su Iglesia), otra anécdota que tuvo lugar justo unas horas después de la inauguración oficial de la asamblea sinodal en la noche del 11 de octubre de 1962, tres años después de aquel pequeño “discorsetto” en san Pablo Extramuros. Muestra cómo el Papa entendía este acontecimiento. Juan XXIII ya sabía que estaba enfermo. Le había dicho a su médico: “Profesor, no se preocupe excesivamente de mi. Tengo siempre las maletas preparadas”. Ese día el Papa estaba cansado después de la ceremonia de inauguración, esplendorosa sin duda. Asistieron unos 2.500 obispos con sus mitras, sus capas, su colorido. Una ceremonia muy larga para un papa ya enfermo. Cuando llegó la tarde, el Papa se retiró en silencio a la capilla a rezar. Al poco salió para cenar y su secretario le dijo que la gente seguía en la plaza rezando y cantando con entusiasmo. No querían marcharse. Descorrió las cortinas y contempló el brillante espectáculo. Al rato le pidió que abriera la ventana y que preparara todo para un discurso improvisado. Con voz firme y entrañable, esa voz tan bergamesca que le confería un acento peculiar, el Papa pronunció unas palabras llenas de ternura. Asomaba en él la misma sencillez, pero también con la misma resolución del primer día. A lo que dijo se le ha llamado el “discurso de la luna”, otro discorsetto más. Estas fueron sus palabras:

“Queridos hijos escucho sus voces. La mía es una sola voz, pero resume la voz del mundo entero; de hecho hoy, todo el mundo está representado aquí. Se diría que hasta la luna está contenta esta noche. Mírenla cómo desde arriba observa este espectáculo, tan grande que la Basílica de San Pedro, que ya tiene 4 siglos de historia, no ha podido contemplar. Mi persona no cuenta nada, es un hermano que os habla, convertido en padre por la voluntad de Nuestro Señor, pero todo junto paternidad y fraternidad son gracia de Dios. Hagamos honor a la impresión de esta noche y llevémonos por nuestros sentimientos como ahora los seguimos delante del cielo y de la tierra. Fe, esperanza, caridad, amor de Dios y amor a los hermanos y así ayudar todos a la santa paz del señor, por la gloria de Dios y de los hombres de buena voluntad. Al volver a sus casas encontrarán a sus niños. Denles una caricia a sus niños y díganles: ‘ésta es la caricia del papa’. Quizás encuentren alguna lágrima para enjugar. Digan para los que sufren una palabra de aliento. Sepan los afligidos que el papa está con sus hijos, especialmente en las horas del dolor y de la amargura."

Aquello cautivó a los romanos que sintieron más que nunca la cercanía del Papa bueno….Empezaba el Concilio con la mirada puesta en los niños. Yo era un niño entonces. Tenía tan solo cuatro años. Un poco más mayor recuerdo en aquella televisión en blanco y negro, de las primeras que llegaron a mi pueblo, la ceremonia de clausura, impresionante. Son mis primeros recuerdos televisivos. Yo he crecido a la sombra de ese gozoso acontecimiento y te escribo esta carta para contarte estas cosas, para que no las olvides y para que nadie te de gato por liebre.