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lunes, 16 de enero de 2012

CUIDADO CON LA DESMESURA. Animales, sí, pero primero, las personas.


En la Iglesia de San Antón, situada en la madrileña calle Hortaleza, se bendicen hoy mascotas. Es San Antón. Gatos, perros, loros, peces, tortugas y todo tipo de animales son llevados por sus amos al templo. Creyentes o no, participan en esta tradición. En 1923, la bendición pasó de realizarse en la calle Farmacia a la calle de Hortaleza, lugar donde se realiza actualmente. En esa época, un escolapio se asomaba a la ventana para bendecir y repartir saquitos de cebada en cucuruchos y panecillos del Santo a todos los asistentes. Crece el número de perritos de paseo en las calles madrileñas. Celine, el maldito escritor francés, de vueltas de su exilio, se refugugió a las afueras de la ciudad y comenzó a apreciar a los animales. Rodeado de gatos y de perros, alguien que como él había sido testigo de la barbarie nazi y que incluso fue acusado por su antisemitismo, se refugió en los animales, más “civilizados que los hombres” decía….Y crece el cariño, que no amor por los animales, como ha mostrado recientemente en Guadalajara, México, el escritor Fernando Vallejo que decidió , para asombro de todos, entregar la cuantía del premio a una sociedad protectora de animales….Cuidado habrá que tener en momentos de hambre y miseria que los animales sustituyan a los hombres. ¡

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