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jueves, 20 de septiembre de 2012

Palabras en el acto homenaje a Lolo en Linares



Acto de entrega del título honorifico de periodista a Manuel Lozano Garrido por  parte de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España

La escritura de Lolo, una escritora desatada con márgenes desembarazados

Amigas y amigos

Asistimos hoy a este acto significativo, convocado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, con la colaboración de laAsociación de la Prensa de Jaén, con la asistencia de sus presidentes respectivos, Elsa González José Manuel Fernández para hacer entrega del Diploma de Honor de este colectivo al periodista Manuel Lozano Garrido, “por su ingente aportación moral e intelectual a la profesión”.  Con nosotros su pueblo, Linares, con su alcalde Juan Fernández y su iglesia diocesana, con su obispo Ramón del Hoyo. Dicho queda, aunque esté feo y no sea muy profesional, en la entradilla misma de la pieza, porque mal irían las cosas si no saliera en el texto las negritas nada más empezar, si  no se citaran los nombres. Así somos acá abajo. Permitidme la broma como un guiño a Lolo.
Estamos en pórtico del otoño, que en estas tierras adquiere tonos asombrosos. Somos convocados por gentes del vagar y el otearperiodístico; gentes de la pluma, la grabadora y la mirada inquieta;reporteros del cotidiano trajín, al fin y al cabo. Venimos para hablar deLoloSomos los nuevos flanêur, de los que hablaba Walter Benjamin,sistematizando el ingenioso concepto ya parido por BaudelaireSí. Somosflaneûr en la geografía sica y humana que se abre ante nosotros cada día como un proyecto y una tarea¡ Qué gozo para el periodista buscar la noticia, sentarse a redactarla , verla impresa al día siguiente sonreírmientraves, tomando el café de la mañana, que alguien, a tu lado, está leyendo y comentando las palabras que dejó, negro sobre blanco la noche anteriorAunque es verdad que este gozo se ha desnaturalizado un poco  en la veloz información digital que hace que a cada instante, la noticia que manda ya ha cambiado. Venimos con los arreos, pero sobre todo con el alma noble de quienes ven reconocida la labor de un compañero entregado a la palabra desatada, a la escritura desembaraza, con estilo limpio en la gramática y refulgente en sus historias. Porque el periodista es un contador de historias, bien trabadas, bien escritas, bien cuajadas. No es nada más que un tejedor de historias.
Y venimos a Linares, tierra rica en minerales, como dice el poeta. Y en olivos, y en adelfas. Tierra en donde el viento viene y va, como soplo del Espíritu. Linares y sus minas que se abren en los pozos ya exhaustos. Ciudad escenario de músicos, musa del cante y cuna de santos y poetas. “Sustancia de mi sangre, / cuarteado cimiento de la hondura celeste: / donde el hombre hormiguea afanoso, a la busca/ de su pan, amasado con fermento de lágrimas”, decía el poeta José Jurado Morales en su Poema a Linares (1975). Y es que esta ciudad del sur tiene su historia marcada por la sangre, el sudor y las lágrimas, acompasadas por los tientos de una guitarra y un sentido festivo que va muy metido en sus venas. Cuatro ríos larecorren allá por donde Sierra Morena se expande en sus costuras, abriendo la tierra en canal, camino de la vega: el Guadalén, el Guarrizas, el Guadiel y el Guadalimarlas cuatro líneas de agua de su escudo, que van dejando líneas de sombra en su riqueza olivarera y cereal. Y en el escudo vemos bordado el Nunc coepit  del salmo que nos habla del impulso emprendedor de esta ciudad moderna.  
Y aquí empezó Lolo. Muy cerca, en el Paseíllo, junto a la Plaza delos Bermejales y la iglesia de Santa María, el templo en donde fue bautizado, en la misma pila que aquel otro vecino suyo en la tierra, y ahora en el cielo, Pedro PovedaEste es el escenario de aquel niño nacido un 9 de agosto de 1920. El mismo que acogió su cuerpo destrozado, como semilla de eternidad un 3 de noviembre de 1971. Al fondo se escuchan los acordes de la guitarra de Andrés Segovia, mientras el pueblo no deja de lamentarse con una taranta; un lamento hecho hoy triste realidad por la precaria situación laboral de sus gentes, hartas y escarmentadas de tanto engaño.
De Lolo se ha escrito mucho, aunque quien más ha escrito de él, ha sido él mismoSobre él se han hecho muchos titulares. Se le ha definido como santo ejemplar, escritor profundo, periodista intrépido, enfermo luminoso, cristiano comprometido, joven inquieto y apasionado, linarense por los cuatro costados. Se hacen lenguas de él quienes lo conocieron y quienes lo han leído. Su fama va rompiendo fronteras. Lolo ya no es propiedad de Linares. Ha volado más alto, pese a que nunca pudo mover sus piernas, amarradas al duro banco del dolor. Pero montado sobre las alas de su riqueza interior, vivió muy alejado de la pitanza de la playa carroñera. Voló alto, muy alto.

Hoy quiero invitar a dejar los márgenes desembarazados en Lolo ALolo no podemos encorsetarlo, ni meterlo en el marco de las definicionespreñadas de ideología; ni ponerle color y bandera a quien nunca la tuvo; niacotar sus adjetivos, ni quitarle fuerza a sus verbos. Su palabra cálida, aunque ya quebrada en los últimos años, su sonrisa abierta, su mirada penetrante, incluso en la ceguera atroz, su hambre de conocimientossu pasión por los libros, por los sueltos de prensa, por el dial de la radio,muestran a un Lolo desembarazado de todo. Poliédrico pero con base en una vida interna llena de sentido. Lolo tenía llena la interior bodega y a ella acudió en la frialdad de las madrugadas dolorosas, de las atardecidas de cansancio y en las noches de insomnios orantes. La fuerza interna de Loloprocedía de los entresijos de su alma, porque Lolo supo ver más allá de las lindes de la playa y de los márgenes de los murosLolo era un hombre de sentido común y de perfil sereno, silencioso, afable.

Por eso os digo que dejemos los márgenes desembarazados en su vida y obra. No los encuadremos en las ideologías que tanto castran, o en el simplismo que tanto empobrece. Lolo no es bandera de nadie. Su escritura desatada es el escaparate de su vida entregada, una vida que sabía biendónde estaba “la fonte que mana y corre, aunque es de noche” que dijera no lejos de aquí, en los altos montes de Segura, el místico Juan de la Cruz, que muy cerca de esta ciudad, en Úbeda, marcho a cantar maitines al cielo en aquella madrugada del 13 al 14 de diciembre de 1591La fuente de Lolo, el hontanar de sus escritos, la raíz de su pasión, estaba en sus adentros, cuajados y empapados por la Gracia que lo mantenía alto, muy alto y que le susurraba en los oídos las palabras que fueran eco de la Palabra que fundamentó su vida, la palabra hecha carne en la sencillez de Belén y destrozada en la altura del Calvario, pero glorificada, como la suya, en el sillón de ruedas, “sacramento del dolor” que escribiera en una tulipa , durante una visita a su casa, el Hermano Roger de Taizé.

Si la ciudad de Linares quiere un modelo de entrega, ahí lo tiene. Leed sus páginas y la pasión que pone en esta tierra laboriosa ala que quiso con veneración. Una muestra, su último artículo periodístico, poco antes de morir, en el especial de fiestas de Diario Jaén. Un decálogo de Linares y para Linares.

Si los cristianos queremos tenerlo como modelo, ahí está, con sus virtudes forjadas en el duro banco, en el testimonio de perdón, de luz, delamor entregado. Las páginas de sus diarios destilan los valores de una Palabra con mayúscula de la que él fue eco, amasado en la belleza de la metáfora. ¡Qué bien cuajaba las metáforas Lolo!

Si los enfermos desean ver en él a un campeón del dolor y del sufrimiento, que continúen contemplando la mueca dolorosa y sonriente de quien se llenaba por dentro conforme se le iba recortando la silueta por fuera.

Si los escritores quieren ver en él un modelo, no tienen nada más que asomarse a sus páginas y contemplar la pureza de estilo, la hondura de la frase, el gracejo de las expresiones, la crítica que no hiere, la alabanza que no sonroja.

Si los periodistas quieren contemplarlo como un modelo, nadie se lo va a negarporque en él hay eso que llamamos pulso periodísticonoticiafresca del momento hecha exclusiva, titular bien cuadrado, afán por contar y por interpretar en el género de la opinión.

Por eso, Lolo se da a todos, No es de nadie. Lolo es de sí mismo.Creo que hay demasiadas manos empujando el sillón de ruedas de Lolo y dándose codazos para ser los únicos en empujarlo y llevarlo solo a donde a ellos se les antoja¡Dejad a Lolo con sus márgenes desembarazados ¡quedijera Jaime Balmes en su Criterio. como nos gusta a los periodistas. No crece una hortaliza antes porque tiremos con fuerza de ella, porque arrancaremos la mata y se perderá la hortaliza. ¡Dejad los márgenes desembarazados y que su obra se extienda por todos los rincones de la tierra ¡

Pues bien. Yo quisiera reivindicar para Lolo esta facetaLolo era unflanêur. Si, un flanêur en todo el sentido pleno de esta palabra que, como he dicho, puso de moda Baudelairesistematizó Walter Benjamin y desarrollan hoy algunos periodistas intrépidos, como Edmund White.  Elflanêur es un observador de la vida, alguien que pasea,  vepiensa, lee, se informa, investiga, se documenta. Después, se sienta a escribir con la grave responsabilidad de plasmar en la pantalla en blanco todo el cúmulo que ha recibido. Pero arranca de lo que ve, no de lo que se imagina. Eso es literatura; no de lo que le dictan, eso es oficio de escriba alquilado; no de lo que quisiera que sucediera, eso es ciencia ficción, sino de lo que ve. Lolo lo hacía así en sus libros, en sus diarios, en sus colaboraciones en Diario JaénDiario Ideal o la revista Vida Nueva que es en donde más escribió.  Un flanêur va abierto a todo, no se extraña de nada, pregunta y no juzga, simplemente cuenta con honestidad. Es un hombre en la multitud, pero ve la vida desde su interior

Acabo recordando aquel homenaje que se le hiciera con motivo de la publicación de su libro Reportajes desde la cumbre con el objetivo de recaudar fondos para poder salir adelante porque escribir antes, pero también ahora,  en este país, es llorar de pena y morir de hambre. Le ayudaron con ese homenaje y el libro salió en la Editorial de Espiritualidad. Aquel acto fue un paradigma de su soledad sonora y de surica vida interior. El teatro se había llenado. Todo era un ir y venir de felicitaciones, de telegramas, de placas, de adhesiones; de mucha representación. El “todo” Jaén literario, político, económico, cultural, religioso estaba en el Cervantes para ofrecerle el homenaje. Faltar al acto era como no ser nadie en la provincia. Ya se veía que Lolo andaba mal. Moriría un año y medio más tarde. Pensaron que el homenaje había que hacérselo en vida. Y allí acudieron todos. Pero Lolo no pudo ir. La enfermedad ya se lo impedía. Quedó solo en su casa, escuchando el acto por las ondas de su querida Radio Linares EAJ-37. En su lugar, en el escenario, una silla vacía. Lolo vivió en la soledad sonriente aquelhomenaje, con el rabillo del ojo ya puesto en el cielo y casi con los brazos levantados, para que, como él decía, el Padre lo tomara por las axilas y lo pusiera a la altura de su mirada.

Algo de este acto se parece al de hoy No hay silla, porque su presencia es ya distinta. Asomado a los balcones de la eternidad recorre la mirada por el aforo y mira a los ojos de cada uno de nosotros. Y a sus compañeros periodistas, los que hemos llegado desde Madrid o desde cualquier rincón, y a todos los que no están, nos dice con su voz ya viva y fuerte:

Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos

He dicho. Muchas gracias.



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