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jueves, 28 de junio de 2012

"¿ Qué hora es López ? ¡ La que usted quiera, señor Ministro !"

Los palmeros abundan, como abundan los hagiógrafos en esta tierra nuestra de tanta pluma alquilada y tanto teclado soporífero. En la prensa cada vez más se hace difícil saber qué pasa porque todo se ha convertido en terminal del poder que ata, chantajea, asusta y acorrala. Es impresionante cómo tiembla el becario o aquel otro al que le cumple el contrato. Es ignominioso e indecente el sistema por el que hacen comulgar con ruedas de molino a grandez profesionales. Y todo esto cuando lo hacen gentes a los que la ética les obliga, aún más indecente.

Preguntaba aquel secretario personal al ministro del ramo: “ ¿ Qué hora es López ?”. Y López, sumiso, doblado y sonriente, decia: “ La que usted quiera, Sr. Ministro”. Así son las cosas. Cada día la libertad tirita más. Cada día hay más “amos del amo”. Cada día el miedo es más fuerte y la libertad más débil. Cada día aumenta el coro de palmeros y de plañideras. Esto es un erial. Si leer hace rebeldes, escribir hace a la gente outsider. Hoy una pieza te puede costar la vida y mañana una cronica te lleva al paredón. Ya lo decía Fouché, el todopoderoso ministro de Napoleón. “Dadme una frase y llevo al paredón a quien la ha escrito”. Sacar de contexto es algo propio de los amanuenses que escriben al dictado.

Es hora de reivindicar, no la libertad de prensa, que es una falacia, sino la libertad de la palabra, lo unico que nos queda.

Desgraciadamente hoy tengo que recomendar la lectura de una biogafía espeluznante, la que se ha escrito sobre Goebels, el Ministro de Propaganda de Hitler....¡ Cuánto han aprendido en muchos lugares de este insigne ymaldito nazi !

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