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lunes, 6 de enero de 2014

TRES LIBROS PARA LEER EN ENERO


Y ahora, tres libros que os recomiendo para este mes de enero:

-       “El mar interior”, de Philip Hoare. Este periodista y ensayista inglés ya nos sorprendió con su "Leviatán o la ballena" con el que ganó el BBC Samuel Johnson Prize for Non-Fiction en 2009. Ahora en su nueva obra, contempla el el mar que nos rodea, da vida, nos proporciona el aire que respiramos y la comida que ingerimos. Ocupa dos terceras partes de nuestro planeta, pero, a pesar de estar presente en nuestras vidas diarias, apenas le damos importancia. Emprende un viaje en el que conoceremos a personajes espectaculares, desde científicos hasta guerreros tatuados, pasando por cuervos, ballenas y extrañas criaturas que podrían, o no, haberse extinguido. En parte biográfico y en parte guía de viajes fantástica, el libro propone al lector un asombroso viaje de descubrimiento“

-       La fin des journaux et l´avenir de l´information”, de Bernard Poulet. Aunque está en francés, y no traducida, no es complicado llerla para conocer es una lúcida visión del destino de la prensa en papel. Un buen libro para tomar nota de lo que se nos avecina.


-       “El placer del viajero”, de Ian McEwan. El escritor inglés publicó esta pequeña novela en 1981. Aparte de sus grandes novelas, esta, más desconocida, gustará a los amantes de la literatura de viajes. Es una joya sobre Venecia y que hay que meter en la mochila cuando se viaja a la ciudad italiana.

domingo, 5 de enero de 2014

¡¡¡ Ni sus hijos sabían que llevaba DOS AÑOS MUERTA !!!!

Mirad la noticia que acabo de leer en "Diario de Navarra"
Escalofrío da leerla...en esta tarde de Reyes.

La mujer que llevaba muerta dos años en su casa en Bilbao tenía dos hijos

"El cadáver de Trinidad Figueroa Brea fue localizado por dos técnicos que revisaban el edificio hace nueve días en su domicilio de Bilbao La Vieja. Tumbada, boca arriba, en su cama. Según la autopsia realizada en el Instituto Vasco de Medicina Legal, la mujer, que este año hubiera cumplido 69 años, falleció "por causas naturales", pero el caso ha provocado estupor. 'Trini', así la llamaban quienes la conocían en el barrio, llevaba más de dos años"muerta sin que nadie la echara de menos. 

Así lo ha publicado el diario El Correo, donde informan de que la víctima tenía dos hijos y que los vecinos creían que "estaba en unaresidencia". éstos añaden que en los últimos tiempo la mujer "había cambiado".

En el impresionante mundo digital, en donde las noticas corren al instante, esta noticia nos habla de su frialdad.Una reflexión sobre la vejez que puede hacerlos estremecer.

Esto dice el artículo 226 de Codigo Penal

. El que dejare de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar o de prestar la asistencia necesaria legalmente establecida para el sustento de sus descendientes, ascendientes o cónyuge, que se hallen necesitados, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses.

"Déjame con mi luz"



Allí estaba, sentada en su portal. La niña reía con una sonrisa blanca y fascinante. Le habían hablado de los tres magos que llegaban por la noche para colmarla de regalos. Ella no sabía si era blanca la barba de Melchor, ni cetrina la tez de Baltasar, ni grisáceos los pelos de Gaspar. No podía saberlo; no podía verlos.  Una chispa de luz recorrió sus ojos. Fue una ráfaga veloz y rauda, como un instante de eternidad. Decía Freud que la eternidad debe de ser una luz tan blanca que te impide ver lo que tienes al lado. No necesitó nada más para entender la vida de pronto. Le vino en pequeños grumos, salteados, esparcidos, unos destellos que la estremecieron porque tenían la forma de las caricias. Estaba sola en aquel portal; y era ciega. Esperaba a su madre que no había vuelto aún del trabajo, aquella casa en la que limpiaba y cuidaba a un anciano. Era tarde; nunca se retrasaba. Y la niña, aunque no veía que era de noche, sentía que el reloj corría. No podía saber que aquella tarde, los dueños de la casa, que estaba bien lejos y que le llevaba llegar una hora de metro, le habían pedido que se quedara un poco más para recoger los envoltorios de los regalos de reyes de sus hijos. A ella, un cheque de 20 euros como regalo , “para las rebajas del Corte Inglés”, le dijeron. También su padre tardaría en volver. Ya sabía que no lo haría hasta mañana, ya tarde. Conducía un camión a Centroeuropa. La abuela había viajado unos días al pueblo. Su hermano, mayor que ella, andaba echando horas en un bar de otro barrio lejos. Después saldría de copas con los amigos.

Ella estaba sola, esperando y ya casi desesperando en aquel portal frio. No podía ver la magia de la cabalgata pasar muy cerca, ni en la televisión, pero una luz intensa se apoderó de su interior en aquel momento. Sintió una caricia en la cara, y en la nuca y un susurro llegó  su oído. Era su regalo de reyes aquel día. No podía ver la noche azul, redonda, inmensa y tachonada de estrellas. Sintió el tacto de una mano. Para ella, el paraíso tiene nombre de tacto en donde está el amor y la inteligencia. No necesitaba ver a los suyos, pero sí sentirlos, olerlos, oír las pisadas , la llave de la casa abrir, el grifo haciendo correr el agua…. Para qué quería la vista. Hay cosas que solo se ven con el corazón. Para qué quería el oído. Muchas de las cosas que oía la ponían triste. El olfato no le convencía, era nauseabundo a veces. Y el gusto se le volvía supersticioso e inconstante. Prefería el tacto.

Pero aquella noche había muchas hadas revoloteando por los tejados, bailando y con aire bullicioso y alegre. Podía oír su música. Una de las hadas se acercó y la tocó. Sintió frio, pero escuchó el regalo que le ofrecía: poder ver los colores de forma distinta a como los ven todos. Pero ella prefirió le dijo que no, que no quería ese regalo, que la dejara como estaba, en su oscuridad llena de luz.  Quería seguir sintiendo el abrazo cálido y afectuoso de las manos. No quiso desprenderse de la riqueza de sus formas y de la expresividad y plenitud de un apretón de manos y de una caricia. Manos que labran , talan, cortan, acarician, fabrican, pintan….”Gracias, hada, pero quiero seguir viendo, oyendo, oliendo, paladeando con la fuerza de las manos”. Y el hada se marchó, mientras una sonrisa abierta y luminosa salía de los cuencos vacíos de aquella mirada infinita. 

Cuando su madre llego, vio a la niña sentada en el sillón, acariciando lentamente el lomo de un libro. No sabía cuál era. La madre lo cogió y leyó el título: “ El Principito”. Lo tenía abierto por el capítulo diez. Y le preguntó su madre quién le había dado el libro y quien se lo había abierto por esa pagina. Ella no lo sabia, pero se sentía muy feliz. Y la madre le leyó un texto subrayado….

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.”


miércoles, 1 de enero de 2014

Aniversario hoy de la revuelta zapatista.Lo mejor para saber: "la guerra y las palabras" de Volpi

El primero de enero de 1994, un grupo armado tomo la ciudad de San Cristobal de las Casas, asi como otras localidades del estado de Chiapas, en el sureste de Mexico. Su lider, el subcomandante Marcos, antiguo estudiante de filosofia y profesor universitario, se convirtio en una de las figuras mas carismaticas de finales del siglo XX. Defendiendo los derechos de los indigenas y el paso a una verdadera democracia, conquisto tanto a la opinion publica como a los intelectuales. Admirado y denostado, el subcomandante Marcos no tardo en convertirse en un mito: el primer escritor revolucionario dotado de sentido del humor. Empleando tanto los recursos propios de la ficcion como el rigor del ensayo, Jorge Volpi reconstruye el ambiente intelectual en el que se urdio el alzamiento zapatista, deja que sus personajes intervengan por si mismos, desmenuza sus acciones y sus palabras -por sus paginas desfilan figuras como Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio al lado de Octavio Paz, Carlos Fuentes o Manuel Vazquez Montalban-, y se esfuerza por interpretar el sentido ultimo de la revuelta. La guerra y las palabras puede ser leida como la cronica de uno de los episodios mas desconcertantes y trascendentes de los ultimos anos. A diez anos del inicio del levantamiento, el apasionante, contradictorio y misterioso periplo del subcomandante Marcos y el Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional aparece asi como una de las mejores narraciones latinoamericanas de nuestro tiempo

domingo, 29 de diciembre de 2013

¿ Porqué me voy de FACEBOOK ?



Comencé en FACEBOOK el 22 de mayo de 2009 . Y hoy, 30 de diciembre de 20013, me marcho. Casi cinco años son más que suficientes. La verdad es que esta red social ha ido cambiando lentamente. Creo que es hora de irse. 

Cosas positivas:

- -He podido relacionarme con gente que no esperaba. Hoy son grandes amigos.
- -He aprendido muchos puntos de vista, noticias y opiniones que merecían la pena
- -He sabido de cumpleaños, obituarios y efemérides que me han facilitado no quedar mal…y responder a tiempo
- - He podido promocionar mis escritos
- -He establecido una buena red de amigos cibernéticos. Los otros ya estaban y no ha hecho falta Facebook para relacionarme con ellos.

Cosas negativas:

- Quita tiempo, mucho tiempo
- Hay mucho culto a la personalidad; y eso no es bueno.
- La red se ha convertido en una autentica red de espionaje
- Desde un tiempo a esta parte, en Facebook los “I like” afectan al estado de ánimo
- Lo que veo por aquí, puedo verlo en otras partes

Y otras tres cosas más:

- Los amigos sabéis dónde encontrarme y yo a vosotros.
-  - Los enemigos tendrán ahora que buscar en otros lados
-  - La más importante, la razón más sobrenatural; la frase de Pessoa: "No el placer, no el poder, no la gloria. la libertad, solo la libertad"


Para seguirme, si queréis,  tenéis dos opciones:
 -  Poner en favoritos mis blogs:

     - O seguirme en Twitter. ( @juan_rubio_vn ) También aparecerá ahí: “Licht, Mehr Licht" . Es una herramienta profesional y menos personal.Se da más a la interacción de noticias, que a la vida privada. 

Y , por último os recomiendo este pequeño articulo

El dolor no os matará”. Discurso en la ceremonia de graduación del Kenyon College, 2011. Jonathan Franzen. En “Más afuera”. Salamandra. Noviembre 2012.

Así acaba su articulo:

"Cuando sales y estableces una relación real con personas reales, o incluso con animales reales, existe el peligro muy real de acabar queriendo a alguno de ellos. Y a saber qué puede ocurrirte encintes..." 

Y nada más. Ha sido un placer.... y los amigos seguirán siéndolo también después...Un abrazo a todos y “ cada vez más luz…”




sábado, 28 de diciembre de 2013

Probablemente no era yo (I)



Y llegó el día en que el riesgo de permanecer bien abrigado en el capullo era más doloroso que el requerido para florecer.”
Anaïs Nin
I

 Está claro que todo en la vida, lo bueno y lo malo, es cosa del tiempo. Creo que fue la Yourcenar la que dijo que era el mejor escultor. Estuve un año planeando aquel viaje y en media hora se me fue de las manos. Y todo por una casualidad, un capricho, o quién sabe si cosa de la suerte. El tiempo que me llevó, sin éxito, convencerla, me cambió la vida entera. No hubo manera de hacerle ver que el titular de la tarjeta de embarque era yo, el mismo que aparecía como titular del pasaporte. No tenía carnet de identidad. Hacía meses que lo había perdido y solo pensar en las colas de la comisaria de Santa Engracia, por Alonso Martínez, me ponía de los nervios. Y es que en el fondo, me gustaba aquel pasaporte manoseado, sucio, de color tinto, con las letras doradas ya desgastadas y estampado con sellos de los países que visité. Cada sello era un pellizco a la memoria. Y me gustaba, cómo no, aquella foto; o mejor dicho, el día que me la hice para renovarlo, hace ya de eso diez años. Entonces tenía treinta y ni barba, ni gafas ni este pelo canoso. “¡No es usted; este señor no es usted ¡ Aquí pone un nombre y en el pasaporte otro; además este señor de la fotografía no es usted.” Era la voz chillona, atiplada, con acento entre colombiano o ecuatoriano, vete a saber, que negaba mi identidad con una autoridad espantosa.

Era mayo, acababa de cumplir cuarenta años, había dejado el trabajo y me disponía a viajar a Berlín con un billete regalado. Allí estaba yo, en la cola de la puerta de embarque de la T-4, en Barajas, con una cara de bobo, una mochila de mano ,y sin tiempo que perder. Detrás, una señora con un niño dándome puntapiés, un viejo serio y con cara de pocos amigos, y un joven que ya se había quitado el cinturón y el reloj y con el portátil en una mano y el Ipad en otro, miraba a las bandejas como si no se las fueran a robar todas. Y también estaba ella, todo un monumento a las normas de aviación; uniformada, pequeña y rellena, con gafas de pasta y los labios pintados. Era la reina de aquellos metros cuadrados. No parecía importarle que yo perdiera mi vuelo. Qué sabe un uniforme, que al fin al cabo es una segunda piel, lo que esconde la primera, la que vale, la que escuece, la pica, la que suda y se estremece. Me hice a un lado. Si no lo hago, me atropella aquella jauría de viajeros con prisa. Me agaché y busqué en la mochila algún documento que dijera que era yo, el mismo que viste y calza, y que al que ahora se le niega la identidad. Rebusqué en la cartera. “Relojes, ordenadores, cinturones, por favor, a la bandeja”, repetía como un loro la del uniforme. De pronto, paraba y , sin mirarme, volvía a la carga: “Señor, no moleste y vaya a la policía y aclare esto. No puedo dejarlo pasar.” Abrí la cartera y saltaron por el suelo el carnet de conducir, las tarjetas de crédito, y esas otras que te endosan, aunque solo sea por comprar un perfume, unos pantalones o un disco. Un mundo de tarjetas y de uniformes. Nada la hacía cambiar de idea, porque en todas ponía el mismo nombre: José Amancio Ortega Prada. Sí. Y nada tengo que ver ni con el rico empresario gallego, ni con el cantautor. En la tarjeta de embarque solo ponía Amancio. Aquella reina del mambo no tenía ni idea. Y para colmo, me manda a la policía; más uniformes. Grité, protesté, alcé la voz y lo único que me llevé fue que unos guardias de seguridad, también de uniforme,  acudieran en ayuda de aquella energúmena. Y entonces fue cuando me sentí un delincuente, un estafador, un falsario, un prófugo que intentaba camuflar su identidad. Escoltado, aunque sin las esposas rodeando las muñecas, me llevaron a la policía. Se salió con la suya. Ya se ha quedado en paz. 

Y allí, en una ventanilla, a esperar de nuevo la cola. Unos turistas habían extraviado la maleta y una chica denunciaba que le habían dado un tirón al bolso y había perdido la documentación. Como en la puerta del infierno de Dante, abandoné toda esperanza de llegar con tiempo para el vuelo. Y, como siempre me pasa cuando las cosas se tuercen, me dio por pensar en lo que vendría: la línea del ordenador de la policía se abría caído, la impresora en donde debían hacerme un certificado diciendo que era yo, no tenia tinta; me la harían a mano y lo más seguro es que nadie entendiera la letra del guardia de turno. Con suerte lograría que pusiera bien claro que el titular de los “sendos documentos”, porque así son de cursi estas cosas oficiales, era el mismo. Cavilaba en esas divagaciones para distraerme, cuando, a bocajarro, con los codos en la ventanilla, un policía con cara de no haber dormido, unas gafas sucias y un bigote sin recortar, me preguntó qué quería, quién era y que me identificara. ¡ Vete a saber quién soy ¡. Fue en ese momento cuando me di cuenta que no, que aquel no era yo. Y que a eso iba a Berlín, a buscarme, pero explicar eso a los uniformes eran tan difícil. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Mis recomendaciones de lecturas


Dos pequeños libros de John Fante, de la Tetralogía: “Pregúntale al polvo” y “Espera la primavera, Bandini”. (Anagrama) Interesantes, como todo lo de Fante.

Para exquisitos en la lectura, otros dos: “ La muerte del adversario”, de Hans Keilson (Minúscula) y “Una confesión póstuma”, de M. Emants, (Al margen)

De Isaac Rosa la última. Desconcertante e interesante, como todo lo de este escritor sevillano: “La habitación oscura” ( Seix Barral)

Para los que gusten libros sobre escritores…Ricardo Piglia y su “El camino de Ida” ( Anagrama)

Y por supuesto, siempre quedan grandes sagas; libros largos, de esos que uno no quiere que se acaben. Pues, antes que acabe el segundo centenario de su publicación, “Orgullo y prejuicio”, de Jane Austen

Y que ustedes lo disfruten…Yo buscaré otros. Estos ya se fueron…